|
Las olas
besan
sutilmente mi
cuerpo
rompiendo mi
ensoñación pasajera,
como una gaviota de grácil vuelo
tu presencia ilumina el cielo de mis anhelos.

Observo mis manos plenas de recuerdos,
palpo mi boca seca sin tus besos...
siento tu mirada
clavada
en mis
ojos
y me pierdo en el océano de tu
amor
lejano.

Vives aferrado a mis
pensamientos,
hay días que
todo mi ser
necesita tu
calor
esos días
le ruego al universo
que no
seas...
¡solo... una vieja historia!
Valeria Valoska
Miami,
lunes
3
Diciembre,
2001
(7.20 a.
m.)

|