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Si tus dedos no hubieran tecleado
busco una princesa...
Si yo no hubiera conectado ese día
ahogándome de tristeza...
En qué otra vida viviríamos esta relación
que hoy es el timón de mi alma y corazón?
Tú ... mi príncipito Asturiano,
eres el amor
de ésta princesa Americana;
nuestra historia es de cuento de hadas
transcurre en la mejor época de nuestras vidas.
Hacen muchas lunas y soles
tu hermoso ser decidió despertar
de su letargo existencial,
no creyó en utópicas lejanías...
decapitando al feo dragón de la apatía
tomaste el avión de las posibilidades
una bella mañana de Febrero del 2004,
dejando para siempre el mohoso castillo
de príncipe frustrado y aburrido.
Te sentiste el Colón del siglo veintiuno
al hacer escala en suelo Venezolano,
vibraron sensaciones de bienestar en tu mente
cuando avisaste a Lima
que llegarías
con retraso,
mi madre cariñosamente te dijo:
"Robert estás en América... !Bienvenido!"
Las campanas de la emoción
ensordecieron a tu caballerosidad
y al tenerme frente a frente
tus brazos y piernas flojos como el flan
que comes de postre
no te dejaron realizar
el encuentro añorado en el aeropuerto
y solo atinaste a quejarte del calor.
Reflexionaste en tu habitación
al bañarte y acicalarte
despejaste los nubarrones
del miedo y la inseguridad,
te reencontraste canturreándote
el vals de la esperanza
con los latidos de tu corazón,
al recogerte del hotel
te abrazaste a la luz de mis ojos
y tomados de las manos nos lanzamos
a descubrir la tierra donde nací.
Así comenzó la realidad de nuestra fantasía
así mismo fue como confirmé mi eterna teoría,
que mi alma gemela existía y me buscaba
desde algún lugar del planeta .
Cómplices y ávidos de vivir
lo que tantos meses planeamos
a través del teléfono de la amistad,
iniciamos la aventura de reconocernos
querernos y compartir anhelos.
Lo había escrito tantas veces,
lo viví otras muchas veces...
en infinidad de sueños
por más de veinte años!
Cada mañana desde hace más de un año,
arrullada por las olas de tu mar Cantábrico
despierto feliz en nuestro apartamento
de Gijón... con una rica sensación
de estar en armonía con el cosmos.
Las caricias de tus manos
tus mágicas manos... sobre mi piel,
los duendecillos de tu voz
esa voz de niño feliz ...
que me fascinó desde el principio
de nuestra relación diciendo...
al igual que esta mañana al abrir tus ojos:
"Buenos días mi princesa"
serán por siempre las vitaminas de mi alegría.
A mi príncipito
(por tu paciente amor en este primer año a tu lado)

Valeria Valoska
Gijón, Junio 21 del 2005
(5.10 p.m.)
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