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Si tus dedos no hubieran tecleado
busco una princesa...
Si yo no hubiera contestado
a pesar de mi tristeza...
¿en qué otra vida viviría esta relación
que hoy es el timón de mi alma y corazón?
Así comenzó nuestra historia...
que se convirtió en un mágico cuento de hadas.
Hacen muchas lunas y soles
despertaste de tu letargo existencial,
no creíste en utópicas lejanías...
decapitaste al feo dragón del aburrimiento
y tomaste el avión de las posibilidades
una bella mañana de Febrero del 2004
dejando para siempre tu mohoso pasado.
Las campanas de la emoción
ensordecieron a tu caballerosidad
y al tenerme frente a frente
tus piernas flojas como el flan
no te dejaron realizar
nuestro añorado encuentro.
Reflexionaste en tu habitación,
despejaste los nubarrones
del miedo y la inseguridad,
te reencontraste canturreando
el vals de la esperanza
con los latidos de tu corazón,
te abrazaste a la luz de mis ojos
y tomados de las manos nos lanzamos
a descubrir la tierra donde nací.
Así comenzó la realidad de nuestra fantasía,
así también confirmé mi eterna teoría...
que mi alma gemela existía y me buscaba
desde algún lugar de este planeta .
Cómplices y ávidos de vivir
lo que tantos meses planeamos
a través del teléfono de la amistad,
iniciamos la aventura de querernos.
Lo había escrito tantas veces,
lo viví otras muchas veces...
en infinidad de sueños
¡por más de veinte años!
Cada mañana arrullada por las olas del mar
despierto feliz a tu lado,
con la deliciosa sensación
de estar en armonía con el cosmos.
Las caricias de tus manos
tus mágicas manos sobre mi piel,
los duendecillos de tu voz,
esa voz que me fascinó desde el inicio
de nuestra relación diciéndome:
"Buenos días mi princesa"
serán por siempre las vitaminas de mi vida.
¡A mi
Prin!
(por tu paciente amor
)

Valeria Valoska
Gijón, Junio 21 del 2005
(5.10 p.m.)
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