|
 
Te
quise desde el primer instante en que
te vi,
al
oír tu nombre una campanita sonó
en mi mente...
tu
voz a mi corazón agitó...
mi
alma en la tuya se reflejó de inmediato,
el amor
en nosotros felizmente se reencontró.
 
Dices
que solo nací para
amarte
viví
en soledad toda una eternidad
esperándote,
tu
cabalgaste mil batallas de amor buscándome;
un
lazo karmico y mágico nos ata
tu
presencia y cariño son mi
elección preferida,
eres
los suaves rayos de sol
abrazándome
con su amor cada mañana.


Hoy
un gran dolor te embarga y nubla tu
razón,
desearía
parar algunos días de esta efímera
vida
y
ser
la sabia diosa Atenea para retroceder el
tiempo.
 
¿Lo
ves mi vida ? aquí del otro lado
del mundo...
¡¡¡soy
tuya aunque tú no estés conmigo!!!
al
releer lo que escribo
percibo
que es paz lo
que te quiero otorgar,
y
...
tu mi vida... dime ... ¿cómo estás hoy?
¿me
guardas en un rinconcito de tu corazón?
 
Marzo
3, 2001
Valeria
Valoska
|