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Tú
y yo somos los viajeros
de
esta gran travesía cósmica,
somos
pura luz de estrellas
danzando
un vals con el universo.
 
Tú
eres lo dulce y lo agrio
de
las frutas del árbol de mi vida,
yo
soy transitoria y única para ti...
como
unas gotas de lluvia en el desierto.

Tú
y yo poseemos un poder infinito,
detuvimos
al tiempo para encontrarnos,
para
conocernos y reconocernos;
tú
y yo somos el dulce bocado de la eternidad.

Nuestras
mentes vibran con intensidad,
al
mirarnos a través del espacio y el tiempo
nos
unimos a la danza de los mares y cielos,
imitamos
sus suaves y ondulantes movimientos.

Somos
un amor errante y fascinante
en
esta hermosa noche de luna llena,
nuestra
danza seguirá a través de las eras...
tú
y yo somos vida eterna en éste mágico poema
que con amor mi alma le dedica a tu corazón.
Valeria Valoska
Enero 22, 1999
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