
Descubriste en mi ojos...
tu
vacío porvenir,
ya no soy la misma
te dijeron mis
lacónicas
pupilas
asesinando tus
alborotadas
ansias.

Los
deseos
huyeron de miedo
refugiándose en
la
indiferencia,
hoy tu sonrisa no encendió la chispa
de mi intermitente existencia.

Anhelo sentir esa ilusión
que no me dejaba dormir...
cuando mis sueños se abrazaban a tu voz
y mis sentidos le decían a mi estómago
que deseaban alterarse solo contigo.

¿Evoco tiempos que no han de volver?
pero...
¿
por
qué tus ojos no
cesan
de
recorrerme?

Si este amor no
ha muerto
¿por
qué
lo amortajo de súbito olvido?

Y...
¿por
qué?
solo por ti...
¡hoy
volví a escribir!

Valeria Valoska
Jueves Febrero 27, 2003
(10.26 a.m.)