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Una
tormentosa tarde las olas
embravecidas del mar
golpeaban
con furia la playa de nuestras vidas;
el cadáver
de nuestro amor vagaba sin rumbo,
el
espectro subió a la roca más alta
y se
lanzó al vacío...
¡ambos
temblamos de frío!
los
elementos se confabularon
y sentimos hielo
en el corazón.
¡Nos
había devorado el olvido!
Una
extraña sensación se apoderó de los dos
¿éramos
un sueño o
la realidad del cruel momento?
parecíamos
dos fantasmas en la arena,
vagaban
los cuerpos y divagaban las mentes.
El
hielo de mi corazón empezó a derretirse
fluía
en lágrimas por mis ojos;
te
acercaste, las saboreaste
y bebiste mi
llanto
como
cuando ¡nos queríamos tanto!

Valeria Valoska
Viernes 11 Enero, 2002
(10 p.m.)

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