|
Fue
una mañana de mayo del 56
cuando
por fin la vi,
por
nueve meses la sentí,
la
patee y hasta ¡la asuste!
está
llorando de emoción
a
pesar del dolor que le cause al nacer,
sus
ojos me miran
como
si yo fuera una maravilla,
sus
tiernas manos me abrigan
¡me
dicen cuanto soñó mamá con este día!
Su
aroma es delicioso
su
voz me arrulla y me siento protegida,
¡te
quiero mamá! deseo decirlo
pero...
¡solo moví las manos y los pies!
hay
otros que también me miran, tocan y lloran
mamá
suavemente me dice él es tu padre y ella tu abuela,
me
besa y me duermo feliz entre sus brazos.
De
su amor me alimenté
y sana me crió;
pasaron
los años y mamá formó
de
mis hermanos ella y yo un ¡clan perfecto!
unidos
en juegos, desvelando misterios,
compartiendo
alegrías y secretos.

Mi
madre nos apoya en todo...
ante
la adversidad como una leona nos defiende,
las
enseñanzas las brinda con su ejemplo
pone
siempre a la
verdad por delante,
la
bondad del corazón y la buena educación.
A
Dios agradece por sus bendiciones
jamás
nada ajeno quiso, ni envidió,
nos
inculcó a creer en nosotros
como
en la buena voluntad de los demás.
Mi
madre es ¡tan fuerte y tan bella!
una
eterna aprendiz de la vida,
siempre
ha sido es y será nuestro orgullo,
irradia
una luz que a todos ilumina.
Sencillamente
mi madre es una gran maestra
“estricta
y amorosa” “ justa y correcta”,
a
todos nos ha hecho sentirnos queridos.
Gracias
a mi mamama querida
tengo
una madre ejemplar a la que amo
y
gracias a mi madre
les doy lo mejor de mi
vida a mis hijos.

¡ A mamá con todo mi amor!
Valeria
Valoska
Abril
17, 2001
|