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El poder de mi cuerpo en movimiento
deshoja la mala uva del árbol de la apatía,
danzando frente al espejo del bienestar
bloqueo mis miedos corrosivos.
Paso a paso logro el arte de restaurar mi corazón,
atravieso con ritmo las pruebas impuestas por la vida
y escucho únicamente la melodía ancestral de la felicidad.
El baile enciende las luces de mi autoestima,
fluyo con el pulso de la esperanza
sudando los dolores y las penas.
Con
emoción me entrego a esta ficción verdadera
siguiendo el ritmo que indican mis profesores,
es cuando mi alma susurra nuevas creaciones a mi mente.
Valeria Valoska
Gijón, Jueves 29
Enero 2009
(2.00 p.m.)
(Gracias
Ana y José por sus inspirantes ritmos)
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