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Nace
un poema
en la
arena
una noche
serena en
que
brillan
dos almas.

Apoyas
tu cabeza en mis piernas...
tus manos aventureras
descubren nuevos senderos
hacia el templo de mi cuerpo,
tu sangre se convierte
en lava ardiente
mientras
tus deseos
beben de
mis poros.

Aromático lecho de arena
nos besamos
cazando estrellas,
el rumor de las olas
nos encandila
y
brindamos
con la
copa de
los sueños
con veneración y
algo de miedo.

Hoy ocupo
todo tu tiempo,
me
conviertes
en la eternidad
constante de tus pensamientos,
un fuego desconocido
me forja como la reina
de tus sentidos.

Valeria Valoska
Lunes Agosto 19, 2002
(5.30 a.m.)
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