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Me
refugio en la playa
mientras las olas acarician las rocas
tus palabras golpean a mi mente,
ayer el futuro era brillante
hoy apenas puedo sentir el sol.

Mi corazón a duelo con mi
mente
y yo deseo volver a verte,
surge el grito de siempre: ¿Por
qué?
tengo frío sin el abrigo de tu piel.
 
No pude decirte que aún te
quiero,
aquí sentada en nuestra roca
revivo y medito mis palabras...
¿por qué sintiendo tanto amor te hiero?

¡Tu querer huyó borracho de rencor!
este lugar era nuestro paraíso...
un bálsamo para los sentidos,
hoy sin ti solo es ¡una playa
solitaria!


Valeria Valoska 
Agosto 22, 2001
4.a.m. |