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Mi
indiferencia
huye
perseguida
por
tus
deseos
y
nacen sueños entre las cejas
de estas aburridas tardes otoñales;
en la serenidad de la noche
vuelan
mis
ansias
con alas anchas
hacia
tu lecho blando de
estrellas.

Lo nuestro es perfecto,
cíclico e irreversiblemente
mágico
me invades de una manera
sorprendente;
hierven mis pensamientos
a fuego
lento
y
se doran mis ilusiones
con el
goloso
sol
de tu amor.

Tus hermosos ojos
aletean como gaviotas
alrededor de mi
corazón,
vuelves a poseer mis sentimientos
y siento
que
te
deseo...
aunque mi mente me grita desiste!

La ausencia
ahora
es
dicha
compartida
veo como te hechiza mi presencia...
tu virgen caricia es la vida
misma;
deseo eternizar este
momento
escribiendo
lo
que
a
tu
lado
siento,
satisfecha y segura
de
mi
misma
me
digo
que
...
no
desistiré!

Valeria Valoska
Martes Noviembre 26, 2002
(0.10 a.m.)
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