|
Misterioso cantor
de mis sueños de amor,
te has convertido
en el domador
de los latidos de mi corazón.

Tu mirada aletea coqueta
anidando cada noche
en mi espalda
que ingenuamente se eriza
cuando tu voz la acaricia.

Misterioso peregrino
de mis nuevos caminos,
atrapas mis pensamientos
desde que amanezco plena de energías
hasta cuando me acuesto rendida.

Estrellitas de emoción
brillan en el cielo
de los deseos,
me desconozco evocándote
y preguntándome a cada instante...
Qué misterio encierran tus bellos ojos?

Viernes Septiembre 27, 2002
(11.45 a.m.)

|