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Regresas
con la espuma de las olas
pero
el agua sigue siendo turbia,
golpeas con fuerza el acantilado de antaño...
queriendo
recoger tus erráticas huellas,
finges
morir de ilusión por verme...
solo
juegas, me mides y ¡cínicamente te ríes!
 
Tus
buenos deseos se esfumarán
con
el
humo de tu cigarrillo,
combates
a los que me rodean sin razón,
son
los lamentos de tu corazón...
¡intoxicado
de dolor de tus propios errores!
Caes
siempre en la misma trampa...
revistiendo de palabras estrambóticas
tus
confusos y atormentados sentimientos,
toda
expresión debe fluir del
interior de tu ser...
palabras
sencillas con ellas se puede volar
y
llegar ¡al cielo y al amor!
¡sigues
siendo el mismo farsante al mirarte a los ojos!
 
¡No
basta el deseo, no sirve el recuerdo!
son
solo migajas de un lejano pasado,
ya
nada encenderá el fuego de aquella relación...
¡todo
pasó a ser parte de la eternidad!
ansío
escuchar melodías nuevas,
sin
falsas promesas, ni histéricos lamentos
disfrazados
de un tardío arrepentimiento.
¡Tu
luz ya no es mi faro lo sabías de antemano!
nada
tuyo guardo, recuerdo ni extraño,
¡no
llores como una gaviota malherida!
te
embriagaste de rencor jugando con mi dolor.
 
El
amor no se compra ni se vende,
nace,
crece y a veces... muere...
los
dos perdimos la partida hiriéndonos sin sentido...
¡Hoy
me cura el silencio que engendra olvidos!

Valeria
Valoska
Miami,
abril
6, 2001
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