|
Soy la voz que canta
en tu memoria,
reflejo de tus deseos
luz
blanca y
calmante
en la oscuridad de tus días.

Finges una y otra vez
sollozando en los escombros
de las ruinas de tu mente,
vuelas
cielos
de inquietud
como un ave de rapiña
arañas al destino
devorando lechos
ajenos.
El rumor de mi vida
te desconcierta,
te pierdes siguiendo mis huellas,
en las tinieblas de tu alma
crees hacer del arte tu gloria
esculpiendo indiferencia
en mi
memoria.
Valeria Valoska
Lunes
Septiembre 9, 2002
(10.30 a.m.)

|