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Ahora que no es hora de
pasear,
me acuesto sobre el papel
para escribir a mi manera
sin ser prisionera del
tiempo.

Refugiada soy de la madrugada,
esta noche redescubriré el fuego
raspando
mi
alma con los dedos;
encontraré el rayo
rosa
del
amor
e
iluminaré
mi mente
con
el corazón.

Sutil momento de
inspiración
en que el futuro me susurra al oído...
que abandone las ruinas de nuestro pasado
y busque la dicha al son de otra estrella.

Gracias le doy a la madrugada sabia,
ella me contó que tu y yo
somos
como
líneas paralelas
incapaces
de
converger.

Siento a la brisa de la vida
empujándote fuera de mi mente
y atrapo el mágico momento en mi computador.
¡Dios que feliz me siento!

Valeria
Valoska
Lunes Diciembre
16, 2002
(3.30 a.m.)
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