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La soledad ataviada de vanidad
se ahoga entre las olas indiferentes del mar,
el inalcanzable horizonte de nuestras almas
se
desvanece junto con el sol cada
anochecer.

Rondan las aves de rapiña de la ira
devorándose
las migajas de un amor de cuento de hadas;
zarparemos del puerto de la comodidad
hacia el encuentro de
nuestro
yo
ancestral,
añoro
escuchar
la
música
de
mi
corazón
al
verme
reflejada
en el espejo
sonriente
de tus ojos.

El
amor
es
una
quimera
si
dos
seres
lloran
a
solas,
nuestras
vidas
desfilan
en
una caravana de
sentimientos
de efimeros encuentros y eternas despedidas.

  Valeria Valoska  
Gijon 22-6-2009
(4.48
p.m.)
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