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Me miras con ansias de perpetuidad,
disimulas tu
fastidio
si
la llave maestra de
mi
sonrisa
no
abre
las
puertas
de
la
intimidad.

Para
ti
sigo siendo esa
isla
desconocida
tan deseada y a la vez tan
temida,
emociones contrarias invaden tu alma
y solo atinas a revolver mis
entrañas.

Viajas a dimensiones desconocidas
con el dulce veneno de mi cercanía,
activas el volcán dormido de mis deseos
al
querer
moldear mi cuerpo a tu medida.

Lames mi mano e intuyes que te amo,
tiernamente besas mi hombro
y
flotamos
con
la
embriagante
sensualidad.

El
temor
a
enamorarme
me paraliza,
cruzas
la
frontera
de
mi
pudor
con
ese
ingenuo
descaro
tuyo...
es
cuando
me
marcho
hiriéndote sin
desearlo
aunque
soy
yo la que
muere
dejándote.

Te
deseoo tanto y sin embargo
no me atrevo a ser la protagonista
de esta historia
irremediable,
no importa si es amor...
un
amor sin tiempo ni espacio
que a los dos
duele tanto!

Tus olas seguirán seduciendo mi arena
nos ataviaremos de una hipócrita discreción...
hasta que tu sonrisa
rompa
mis
barreras;
me
mimarás
como
un
enamorado
y
yo
extasiada
te
querre
a
mi
manera.

Valeria Valoska
Viernes Junio 27, 2003
(12.25 p.m.)
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