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El
ardiente deseo venció a
nuestros egos,
tus manos seducen la piel de mi
cuerpo
mientras las estrellas nos observan en
tu lecho,
abrazados giramos en la noria de este loco
amor.
Mis sentimientos danzan en tu universo
eres dulce y perverso en exceso,
soy la eterna manzana de tu paraíso
ardo en el fuego de tus caricias...
¡Voy al infierno por ti y sola me
entrego!
Valeria Valoska
Jueves 7 Marzo,2002
(2.30 a.m.)
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