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Eres un pobre hombre con la sesera llena de ideas gregarias,
de ideas redentoras y que no conducen a lado alguno, para ser héroe hay que ser más humilde y sobre todo no
saberlo.
(Camilo José Cela, 1936)


Una vez leí que nada es mentira
que basta un poco de fe y todo es real,
en el mar de tus dudas...
nadas entre mis luces y tus penumbras.
El eco hiriente de tus palabras
se repite continuamente en mi mente,
olas terribles de ansiedad me estremecen
y el cielo besa
esta tristeza.
Tus invisibles acciones
palpitan en mis sienes
ya no sé lo que quiero,
ni te creo
solo sé que el cielo oscurece
y no llueve,
muere la pasión
en la tierra ardiente de mis sueños
somos silencio y desolación.
Amor imposible,
como la niebla intangible
te desvaneces una y mil veces,
no puedo, no quiero
amarte
has vuelto a fallarme!
Tardías confesiones
se ahogan
en el pozo de las eternas
mentiras,
tus falsas promesas perecen
en el corazón de mi memoria.
En este día gris
siguen latiendo sucesos
recientes
detengo mis pasos en un café,
saco una pluma de mi cartera
y pido un trozo de papel.
Inmortalizaré
este día tormentoso
en que bellas sensaciones
y horribles contradicciones
luchan hasta vencer mi
ser.
Ansío arrancarte de mi vida
sin heridas ni agonías,
con una dulce sonrisa
quisiera decirte
Hasta nunca... para
siempre!
Valeria Valoska

Miami Junio 22, 2002
(6.15 p.m.)

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