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El tono infantil de su voz
ilumina mis oscuros bajones,
su energía se propaga como la luz
traspasándome con su ternura.
creo ser la reencarnación de Moisés
cuando me rescata de perecer ahogada
en el imaginario mar de las distancias;
él doma mis ansias locas de volar
hacia mi lejano mundo de ayer.
Su llamada despierta mis deseos
dejo de ser la rebelde de siempre,
salta mi sangre con la melodía del móvil,
su dulce "hola princesa"
insufla pasión a mis células.
Se puebla mi mente de endorfinas
pulverizando mis dudas existenciales
con los eléctricos decibeles de su voz.
La poderosa magia de su abrazo
deshace el conjuro de mi nostalgia,
paseamos por la playa San Lorenzo
entrelazando sueños y manos
así asesinamos al brujo del tiempo.
Me deshago de los tercos "Por qué"
y lanzo las penas al firmamento,
toco el cielo de la tranquilidad
con los fotones de su risa,
él suavemente desnuda mis miedos
y viste de amor a mi vida con sus caricias.
Valeria
Valoska
Gijón Martes 13 de Octubre 2005
(01.50 a.m.)
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