|
Eres una nave a la deriva
en el Olimpo de mis pupilas,
la lluvia verde de tu mirada
recorre el pedregoso camino
al último latido de mi corazón.

El poder de un frágil juego
despojó con fuerza al amor
por ti y por mi sentido;
como planetas errantes
giramos en la cruel órbita
de la indiferencia.

Temo por la cordura
de esta relación,
el sueño trasciende
la senda del deseo
y siento como se poseen
nuestras mentes de lejos;
te ofrezco un lugar
en la realidad del hoy,
más allá del dolor
y malos recuerdos.

El abrazo del silencio
es la prueba de fuego
que el tiempo astuto...
nos impuso para sanar
las viejas heridas,
tal vez estas letras
son el reflejo espejo
del amor que tu padeces.
 
Valeria Valoska
Viernes Diciembre 6, 2002
(5,15 a.m.)
 
|