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Más allá del dolor
de la muerte de nuestro amor,
el tedio entre los dos
es mi mayor temor.

Alma mía que hoy estás herida,
no comprendes todavía...
la profundidad del anhelo
que nace de dos deseos?

Ahora que la distancia
entre él y yo
ha sido totalmente consumida,
su mente y la mía
vuelan juntas
como amantes golondrinas,
eternas y soñadoras
surcan el cielo del poema perfecto.

El y yo somos vida
nunca antes vivida
y mil muertes repetidas,
guíados por las sabias manos del tiempo
escribimos en el libro del presente
con la tinta divina de nuestras heridas.

Fiebre de amor que hoy nos dominas...
acaso somos el sueño de un poema perfecto?
Valeria Valoska
Domingo Julio 21, 2002
(5.10 p.m.)
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