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La
pasión
alimenta nuestras vidas,
tus
ardientes deseos elevan mi alma
y
tocamos
el cielo de la seducción
al
abrir el cofre secreto del amor.
Me
encanta flotar en el agua del mar
bañarme
en la playa del reencuentro,
sintiendo
al océano besarme la piel.
Cierro
mis ojos y el fuego de tu cuerpo
tiernamente
me abraza,
el
sol enciende la evocación
y
sus rayos broncean mi cuerpo.
Así
relajada...
escucho
la sinfonía del universo
y...
¡solo pienso en ti!
te
transformas en el mar
y
me haces el amor entre tus olas,
me
arrullas, me meces,
¡soy
tuya como tantas veces!
¿Qué
hago para no naufragar de placer?
Me
abarcas ¡vertiginosamente!
con
cada gota de agua salada
besas
uno
por uno todos mis poros,
siento
como me recorres...
desde
mis cabellos hasta los pies,
me bendices con este ¡infinito sentir!

Valeria Valoska
Miami
Fl, mayo
28, 2001
(11.00
p.m.)

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