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En pleno ocaso del amor...
la aurora de la ilusión me despertó
alejándome
de la tierra
árida del dolor,
voy
fluyendo
suave
por el río de la alegría.

No cae más lluvia de mis
pupilas
mi alma abrió sus ventanas,
vuela libre hacia las
montañas...
ya
nada
oprime
a mi corazón viajero.

Soy
viento, olas y caricias de
sol...
la
eterna
niña
que
juega
con
el
cielo,
hago
figuras
de
nubes
matutinas
y
de
noche
cazo
estrellas
desde
mi
balcón.

Vuelvo a pintar
mi
vida
de sueños
amor... me reconocerás esta vez?

Valeria Valoska
Martes 12 Marzo, 2002
(7.pm.)
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