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Cometí el terrible error
de amarlo con el corazón,
entregué mis sueños alma y cuerpo...
¡un delito imperdonable me dijo el tiempo!
Busco
su recuerdo en los alrededores
del hermoso bosque de mi mente,
navego hasta el lago del pasado buscando...
¡mis viejas fórmulas de la dicha!
Al llegar a la orilla de la vida
comprendo que el pasado es un gran maestro,
sin embargo el tiempo es un rígido juez
dictó su sentencia por mi delito de
amor...
¡Silencio frío y sepulcral entre los dos!

Valeria Valoska

Enero 10, 2002
(7 p.m.)
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