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Entro
a la ruidosa
discoteca y unos ojos me
atraen,
son los de un
solitario bebiéndose
a copas su vida...
tres años viví
sin esa
penetrante
mirada,
viene a
mi encuentro ,habla con su
cuerpo...
es atractivo
pero su alma
llora un vacío.
Él
cerca mío es el
pasado jugando
conmigo,
¿por qué tocan
ahora la que fue
nuestra canción?
¿será el destino
actuando de
cupido tardío?
¿es que
para nosotros no
existirá el olvido?

Me
invita en
silencio a la
pista de baile,
danzamos el
ritmo
inquietante y
fascinante
del sentimiento
que todavía
sigue despierto;
recordamos un
amor que no
ha muerto al
tocarnos...
¡la música es la
alquimista de
nuestras
emociones!
Cierra los ojos
me susurra al
oído y vuela
conmigo,
su voz conjura
mis sentidos ¡me
eriza con su
aliento!
vibra mi alma
con la melodía
que canta su corazón,
su piel
acariciando
suavemente la mía
vuelve a la
agonía de..
¡¡¡te
quiero mi vida!!!
me desea...yo lo
amo y lo odio
mientras busca
mis labios,
me da su vida en ese beso
y ¡ambos
renacemos!

Nos
transformamos en
fuego abrasador
bebemos del agua
cristalina de
nuevos sueños,
unidos somos los
cuatro elementos
de este amor
¡perdernos y reencontrarnos será
nuestra eterno
destino!

Febrero
3, 2001
Valeria
Valoska
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