|
Me
anunciaron su
llegada
un
día de dulces
duraznos,
Sergio
y yo nos relajábamos
del
stress del trabajo
pasando
el fin de semana
en
el campo de
Chaclacayo.
Saboreaba
mi tercer durazno
cuando
mi barriga
se
convirtió en un
volcán
parecía
que iba a explotar,
por
primera vez sentí
que
algo caliente me
invadía
y
subía rápidamente
desde
el estómago hasta
mi boca.
A
los 20 años solo
atiné
a
llamar por teléfono
a mi madre
ella
muy sabia y acertada
me
anunció dulcemente:
debes
estar embarazada
hijita!
Cuando
regresamos a la
ciudad
fuimos
al médico obstetra
que
me trajo al mundo
el
Dr. Montoya,
él
confirmó lo que
dijo mamá
tenía
dos meses de
embarazo,
me
pusieron a tomar
vitaminas,
me
prohibieron comer
picantes
tomar
licor, café o fumar,
a
mi nada de eso me
gustaba
solo
me quedé paralizada
de
la emoción de ser
madre
y
a la vez del miedo
por
la responsabilidad
de
tener a un ser vivo
dentro
de mi cuerpo!
Mi
matrimonio
no
era una maravilla,
pero
mi marido ilusionado
prometió
mil cosas que jamás
cumplió,
al
menos tuvo la
intención
de
ser felices nuestro
hijo, él y yo.
Volaban
los meses
mi
barriga crecía rápidamente;
yo
me tiraba al mar
y
saltaba con las olas
disfrutaba
del verano,
comía
cosas insólitas
como
maní!
antes
nunca lo tocaba,
no
supe de las nauseas
ni
vomité ni una sola
vez más
tuve
un embarazo
perfecto!
Mi
barriguita crecía y
crecía,
Un
día en “Todos”
mi
restaurante habitual
escuché
a unos turistas
decir
en Inglés: "pobrecita"
tan
niña, con esa
carita de bebé
y
esperando múltiples,
me
tomaron muchas fotos
esos
gringos estaban
fascinados
con
mi apariencia de niña-mujer
con
una barrigota
era
algo extraordinario!
En
el chequeo del
octavo mes
mi
médico dijo muy
seriamente
que
me faltaba solo dos
centímetros
de
diámetro y sería
su record
de
25 años de
profesional,
como
la barriga más
grande
que
el trató y eso me
asustó
en
nueve meses subí
más de 25 kilos!
Así
que el último mes
me
porte mejor que los
anteriores,
no
chocolates, muchas
frutas,
el
maní seguía siendo
mi único antojo
lo
mezclaba con pasas
para
sentir el dulce que
necesitaba.
En
víspera de semana
santa
En
casa de mamá
se
organizó una cena
especial
por
el tío Luis
que
vino de Buenos
Aires,
después
del café y postres
abrimos
huevos de chocolate,
en
voz alta anuncié
mis
pensamientos de ese
instante:
"Mi
huevo de pascua
reventará el
domingo”
nadie
me hizo caso porque
me
faltaban casi tres
semanas.
Jueves
santo me tomaron
la
penúltima radiografía,
jamás
olvidaré ese día
mientras viva!
En
Lima el jueves santo
después
del medio día
todo
se paraliza hasta el
Lunes,
me
tomaron muchas
placas
y
el radiólogo llamó
a mamá
que
esperaba conmigo en
la sala,
yo
estaba desconcertada
pensé
que algo malo sucedía,
mi
sorpresa fue tal...
al
escuchar que el médico
creía
que yo tenía
trillizos
dijo
que se veían tres
cabecitas!
Mis
piernas flaquearon
mi
corazón galopaba
sin cesar
mientras
yo repetía tres?
Tres
hijos a la vez?
Cómo
los cuidaré?
Si
al menos fueran
mellizos!
Solo
tengo dos manos...
pero
tres?
en
el año 77 no existían
aún las ecografías.
Muy
agitada llamé a
Sergio
y
solo logré decirle
entre
risas y sollozos:
debemos
comprar dos cunas más!
Lloraba
y reía a la vez,
en
la sala de espera
me
felicitaron todos,
mi
madre igual que yo
lloraba
y reía de alegría
y nervios.
Sergio
me dijo:
"Espérame
bebita en casa"
salgo
inmediatamente para
allá
pero
no llegó...
hasta
bien pasada la
madrugada!
Papá
y él en lugar de
venir a casa
se
fueron a festejar
hasta el amanecer
nada
machistas mis
hombres eh?
El
Viernes mamá me
llamó temprano,
quería
que esté todos los
días
cerca
a ella o en su casa,
me
tranquilizó diciéndome
que
llamó el radiólogo
confirmando
que eran mellizos
los
que me pateaban todo
el día.
Un
hueso de mi pelvis
había
parecido otra
cabecita,
no
recuerdo exactamente
la explicación,
solo
la sensación de
alivio
de
tener un hijo
para
cada una de mis
manos!
Sábado
a la noche salimos
al cine
mamá
no se me despegaba
por
nada del mundo,
y
eso que ella también
estaba
embarazada
tenía
dos meses menos que
yo.
Estrenaban
Dr. Zhivago
en
el cine Roma,
en
la cola para las
entradas
mamá
dijo: hijita te veo
perfilada
estás
con cara de dar a
luz...
Las
mujeres de mi
familia
somos
muy intuitivas,
algo
de brujitas tenemos
todas
especialmente
lo era mi mamama,
es
mi madre, mi hermana
Bertha,
yo
y ahora mi hija
también
pertenece al clan!
Sergio
estaba advertido
que
no llame a mamá
hasta
que yo diera a luz,
que
llegado el momento
me
lleve él solo a la
clínica
porque
era un peligro
que
mi madre a sus 41 años
y
casi siete meses de
embarazo
tenga
un parto prematuro
de la impresión!
La
película era
hermosa,
pero
larga... larguísima!
me
senté en las
escaleras del cine,
no
encontraba posición
en la butaca
sentía
patadas por un lado
y
la cabeza dura por
otro lado,
esa
noche no dormí
nada.
Sergio
me frotaba la
barriga
yo
pensaba en ponerle
"Lara"
a
mi hija...
siempre
supe o soñé
que
mi primer hijo
sería
una mujercita.
Domingo
9 a.m.
ingresé
a la clínica
con
dolores muy
frecuentes,
empezó
a cobrar realidad
lo
que temía con la
imaginación,
mis
dolores eran mayores
a
los que mi mente había
imaginado,
mi
desesperación era
total
y
a solo 5 puntos de
dilatación
gritaba
como una loca
Sergio
llama a mi Mamá!
No
dejaba que las
enfermeras
chequearan
mi dilatación
las
echaba de mi
habitación,
pedía
a mi médico
y
él no estaba en
Lima
seguía
de vacaciones por
semana santa!
Me
había adelantado
demasiado
y
tal como lo profeticé
de broma
el
Miércoles en la
cena del tío Luis,
mi
huevo de pascua se
abrió
el
Domingo 10 de Abril
de 1977,
a
las 2.45 p.m. nacía
mi Vanessa,
toda
una guerrera ella
llegó la primera!
Menos
mal que mi doctor
tenía
un
hermano menor
obstetra
de
un gran corazón,
mientras
me ponían la
epidural
le
destrocé el hombro,
le
torcí los dedos
yo
misma no me reconocía!
Mamá
fue la única
|