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El horizonte nos abraza suavemente
y el sol jugueton
despierta nuestros
cuerpos con su
calor.

Desayuno cotidiano
de mimos y besos,
caricias y sususrros,
momento preferido de los dos
pintando de sabores el alba.

Tu tierna mirada
marina
fija en mi mirada de miel,
ventana al cielo,
puerta directa
al edén
de nuestros campos
eliseos del
placer.

Cotidianas sensaciones
embriagándonos de deseos
mañanas teñidas de pasión
entre rojo y marrón...
sueños y realidad,
eternizamos nuestro amor
uniendo almas y
cuerpos.



Valeria Valoska
Miami Julio 13, 2002
(2.10 a.m.)

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