|
No
hay
nada
nuevo
bajo
el
sol
aunque
aún
no
se
dio
el
encuentro,
son
solo
cosas
del
cuerpo
que
pertenecen
al
mundo
del
uno
por
ciento.
La
realidad
de
esta
relación
trasciende
el
espacio,
al
tiempo
y
movimiento;
ninguno
de
los
dos
comprende
esta
insólita
conexión
sin
explicación,
que
nos
reúne
siempre
para
sentirnos
eternos
y
perfectos.
Nos
deseamos
tanto
tal
vez
nacimos
solamente
para
amarnos;
seguimos
ciegos
a
pesar
de
vernos
a
través
de
la
oscuridad
de
no
poder
tocarnos.
Nos
buscamos
cuando
nos
soñamos
y
somos
luz
de
felicidad
al
confesarnos
esta
profunda
necesidad
de
hallarnos.
Cómo
volver
a
empezar?
porqué
no
dejar
de
soñar
para
amarnos
al
despertar?
Somos
el
juego
preferido
del
lúdico
cosmos,
los
conejillos
de
indias
de
nuestros
egos
en
guerra
que
se
intuyen
como
las
almas
gemelas.
Porqué
existe
esta
conexión
entre
tu
y
yo...
si
después
de
tanta
emoción
asesinamos
la
magia
de
habernos
reencontrado?
Hoy...
me
tuviste
a
tu
manera
y
yo...
te
percibí
a
la
mía,
pero...
son
las
cuatro
y
tu...
rompiste
el
pacto,
no
volviste
como
prometiste
y
yo...
igual
que
antes
creí
haberte
creído.

Valeria Valoska
Lunes
Septiembre
1ero. 2003
(4.13 p.m.)
|