Volamos
desde cumbres inaccesibles
hasta
profundas cuevas marinas,
fuiste
cósmicamente mío
me
sentí mágicamente tuya.
Encendimos
llamas prohibidas
danzando
alrededor de la hoguera del amor,
bajo
la lluvia del desencanto
pagamos
el terrible error.
El oleaje
de tu añoranza golpea mi alma
mi mar te
atrae suavemente...
sabes
perfectamente que soy tu mágica amiga,
¡pero
no por eso te perdonaré siempre!

Valeria Valoska
Domingo 9 Septiembre, 2001
(1.52 a.m.)
