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Capturo
en un segundo la historia de mis miedos
los
encierro en éste papel para liberarme de ellos,
escribo
evocando la playa eterna de mi vida
llegó
la hora de ¡limpiar mis heridas!
Abro
las ventanas de mi alma en éste poema
estoy
como una guitarra desafinada,
le
quito el disfraz al tramposo destino
¡no
deseo que bata mi alma a su antojo!
Miro
el álbum que guardé...
saco
la flor marchita sin olor de tu amor,
arranco
y rompo las fotos descoloridas
para
desintoxicarme de tu recuerdo.
No
quiero morir estando tan viva...
ni
puedo vivir muriendo de melancolía.
Desde
la orilla de mi pena hoy te libero
volará
tu recuerdo en el firmamento,
lo
dejaré irse como a una cometa o un globo suelto
y
siento por última vez lo que una vez creí era eterno.
Valeria
Valoska
(Miércoles
Junio 6 del 2001)

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