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Me encuentro inmersa
en la
acogedora
galaxia
de la soledad de mi casa,
la noche de ayer danza
en un
vendaval de letras
y eres el primero
que baila en mi poema.

Con multicolor candor
evoco pedacitos de ayer
y veo a dos niños
caprichosos
en silencioso duelo
con
sus
egos.

Anoche no floté
en
tu melodía,
ni jugué con torta de chocolate
tampoco me abrigué con
un
café,
la noche olía a vino rojo
y mis ojos descubrieron
cuervos en tu oscura mirada.

Ayer dejé muda a la noche
alejándome
de ti,
quise oír la música del tiempo
con
su
rítmica
brisa
me dijo
que para volver a
sonreír
y
despertar feliz
debo retomar mi camino
y volar con alas de fuego.

Valeria Valoska
Jueves Octubre 17, 2002
(8.30 p.m.)

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