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Nuestras
almas revolotean
el universo del
amor,
tu eres el cóndor
que anidó en
las montañas
yo soy la
gaviota de
celestes nidos
lejanos.
 
Los
dos somos náufragos en movimiento...
ven, volemos de la orilla de los remordimientos,
deseo calmar tu
embravecido
orgullo
¡sin que
nuestro cariño se
queme otra vez!
 
Olvidemos el
pasado y sus
brujas dudas,
dejemos los
vuelos paralelos
sin sentido
unamos nuestras
alas en un
abrazo eterno...
¡Sabes que te
quiero y yo
siento el amor
que callas!
 
Valeria Valoska
Mayo
2 a las 2am, 2001
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