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Hoy se desnuda el cielo
único paisaje que viste mis ojos,
mis versos llueven por ti...
sin desear mojarte de recuerdos.
Hay palabras que observan,
me juzgan y a veces nos condenaron
por lo que nunca nos dijimos;
hoy disfrazo mis palabras
de una sutil comprensión y perdono.
A veces tus palabras fueron caricias
otras veces las ataviaste de heridas,
yo las maquillaba de una tardía
esperanza
mezclando sueños y crudas realidades.
Tus palabras regresaron
en alguna noche de mis insomnios
y navegué los ríos de otros
años;
hoy circulas en paz
por el cauce de mi alma...
fuiste importante en tiempos dorados
por el sol de nuestra juventud.
Ahora tus palabra... son solamente...
¡Ecos lejanos!

Valeria Valoska
Martes 27 Nov,
2001
(10.55 a.m.)
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