Mi alma
huye de la anestesia,
se escapa a coquetear con el universo,
me impulso sin miedo y me elevo por el cielo.
  
No siento el peso de
mi cuerpo, ni dolor
tampoco existe el tiempo;
cabalgo el firmamento en mi unicornio
mientras cortan mi cuerpo en el quirófano.
  
Los hombres
de verde terminan su obra,
han pasado tres horas y la fría habitación reaparece
las voces de las enfermeras dicen que estoy bien,
el cuerpo me duele y no puedo moverme.
  
¡Fui
totalmente libre por tres horas!
Valeria Valoska
Sábado 20,
2001
  
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