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Deámbulando
El agua de
la ausencia bañó mi alma de desesperación
deambulé el desierto de mi casa
regando las esquinas con lágrimas de dolor,
¡llegó la hora de exorcizar mi pasado!
Deambulé
mil caminos en el vacío de los meses
el resplandor de la esperanza me rescató,
guió mi deámbular sin rumbo...
por el claro sendero de la confianza en mi misma.
Sé que aún tengo sueños por vivir y cumplir...
alguién especial está siempre pendiente de mi bienestar,
conversamos suavemente por las noches
¡es mi maravilloso ángel custodio!
Valeria Valoska
Viernes 23 Nov. 2001
(10.30 p.m.)


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