Con
alas pisoteadas quedó la gaviota,
desconocidas sensaciones paralizan su vuelo,
no
la volverá a seducir el cóndor con su alto vuelo
ni
el gavilán con su cercanía;
se
cansó de falsos plumajes,
hostigada
de dulces venenos
¡no
desea más vuelos paralelos!
Agonía,
rabia y desazón oxidan su corazón,
necesita
anidar en el olvido
dejar
las nubes de la amargura;
abandona
la bandada que ama
batiendo
suavemente sus alas.
Se
aleja para siempre del orgulloso gavilán;
serena
danza majestuosamente el infinito
¡en
pos de sus sueños de siempre!
Palpita
nuevamente el amor en su pecho,
libre
vuela la gaviota dejando falsos paraísos
donde
la hirieron de muerte ¡unas aves lejanas!
Valeria Valoska
Domingo 2, 1.20 a.m.
Setiembre, 2001