Con las alas rasgadas está la paloma...
desconocidas sensaciones paralizan su vuelo,
no la volverá a seducir el cóndor de altas cumbres
ni
el gavilán con su peligrosa cercanía;
¡se
cansó de falsos plumajes!
hostigada
de dulces venenos...
¡no
desea más vuelos paralelos!

Indiferencia
y desazón embargan su corazón,
necesita
anidar en el olvido
...
dejar
las nubes de la amargura
separarse
de la bandada
que tanto amó
y batir sus alas en solitario;
ella majestuosamente
se eleva en el infinito...
¡en
pos de sus sueños de siempre!
Palpita
nuevamente el amor en su pecho,
libre
vuela la paloma dejando falsos paraísos
donde
la hirieron de muerte ¡unas aves lejanas!
Valeria Valoska
Domingo 2, 1.20 a.m.
Setiembre, 2001